Vive Cantando

Diario de un karaoke 1×15: Feliz Navidad


La serie de Antena 3 ‘Vive Cantando’ despidió este martes la primera temporada de la serie y, con ella, las crónicas de Andrea (del blog Epic Us) que nos ofrecerá cada semana su particular visión de los capítulos de las aventuras del barrio de La Gloria. No os la perdáis, porque si creéis que después de ver el capítulo no os podéis divertir más, ¡Os equivocáis!.

Esta semana Vive cantando ha dicho adiós a su primera temporada con un último episodio que fue la leche y, encima, navideño. ¿Le podía pedir algo más? No, porque creo que cumplió con absolutamente todas mis expectativas, incluso más y me hizo muy feliz con todo lo que pasó. Así que, nada, no me enrollo más y, como siempre, voy por tramas; esta vez, voy a dividirlas en dos: la parte de El caño, por un lado, y la familia de Trini y los dos karaoke por otra, ya que estuvo todo muy bien hilado.

Empiezo con éstos últimos. La navidad está a la vuelta de la esquina y Trini baja la caja de los adornos, pero la familia no está por la labor de celebrarla y, de hecho, El abuelo está más cascarrabias de lo habitual. Sí, era posible. Como siga así se nos convierte en un Balrog cualquier día de estos. Mientras los demás se preparan para cenar, Trini hojea la carta y descubre una carta de Luisa donde le pide que se encargue de que los niños celebren la navidad como siempre.

Al día siguiente, Juanjo aparece por su casa, ya que le han soltado del hospital y tanto él como los niños y El abuelo flipan al ver el salón navideño que se ha cascado Trini. Ésta y Juanjo tienen un reencuentro muy bonito, aunque falto de pasión si me preguntáis. Se lo voy a perdonar porque está la familia con ellos. Como todos flipan, Trini les explica que va a celebrar una señora navidad con Juanjo incluido (también que en el belén hay un dinosaurio haciéndose pasar por buey porque ha tenido un accidentillo).

Juanjo: Trini, ¿desde cuándo vives en el taller de Papá Noel?

Trini: Me ha quedado molón, ¿eh? Mi siguiente labor será decorar La bamba y luego me iré con los hermanos Scott a reformar casas, ¡lo voy a petar!

Entonces le pregunta por César y según Juanjo está como antes. No, no gordo, sino insoportable… y lo vemos dale la turra al vecino de habitación de hospital. En ese momento, llega Lucía y se extraña al ver que no le han dado el alta. César está tan contento, pensando que es un error administrativo y que se va a largar; de hecho, hasta intenta que su compañero visualice, aunque él es más de rezarle a San Benito. Están hablando de eso, cuando aparece la doctora para decirle que hay problemas y tienen que operarle de nuevo.

Lucía se lo cuenta a Juanjo, explicándole que César está triste y que deben vigilarlo porque debe estarse quieto. Juanjo decide quedarse con él, mientras Lucía descansa un rato y se lo encuentra animando a su compañero, en medio del pasillo… y enseñando el culo. ¿Se consideraría un crossover con Con el culo al aire? Juanjo le hace volver a la habitación y le dice que se deje de visualizar y haga caso a los médicos.

César (cantando): Y aquí estoy, y con el culo al aire…

 

Juanjo: Pero… ¡César, qué te has equivocado de serie, tarado, que somos Vive cantando! ¿Tú ves un camping por aquí?

Luego, tiene que firmar la autorización para la operación, donde hay sus riesgos, pero César sigue en plan súper positivo. Juanjo, el pobre, se siente mal y, claro, la situación no mejora cuando descubren que el compañero de habitación la ha cascado. También los médicos qué tacto, ¿no? Ya podrían haberle dicho que estaba en la UCI o algo, jolín.

De vuelta al barrio, Trini intenta que su padre la ayude, pero el hombre sigue pasando y se va a tomar con café con Rita. Me alegro de que se sigan viendo, por cierto. Trini se va de compras y ve a La cuñadísima birlando una colonia, así que le recomienda que tenga cuidado y una cosa lleva a otra y Trini decide imitarla. Asun le dice que, ya puestas, mejor una carísima, pero el guardia de seguridad la pilla infraganti.

Los polis acuden a la escena del crimen, pero Trini tiene suerte… relativa: si la paga, no pondrán denuncia. Trini intenta que Los polis la ayuden contándoles que, si lo hace, no tendrá dinero para la cena y por eso El poli le dice que le regala un pavo del pueblo. Al día siguiente se lo lleva… en su jaulita, porque el pavo está vivito y coleando. Trini le dice que le pegue un tiro, pero Tito le dice que no puede, que no lleva bien el sufrimiento ajeno.

Al fallar la opción de Tito, Trini intenta matarlo ella, pero tampoco puede. Paula señala que no sería la primera vez que asesina un pájaro en esa casa, xDD. Trini le pide que lo haga ella, pero Paula tampoco está por la labor. Por eso, va a pedirle ayuda a Juanjo y él le dice que no puede ir. Trini ejerce de Juan Palomo, vamos, que ella se lo dice todo, hasta que Juanjo puede contarle que va a estar en el hospital con César. Trini le dice que todo va a salir bien, pero Juanjo sigue muy afectado. Jolín, qué triste es verle así T0T

Finalmente, el que acude a su rescate es El mendigo. El problema es que cuando llegan a casa, Nacho ha descubierto al pavo y le ha llamado Beyoncé. Trini le dice que el pavo es la cena, pero Nacho pone tal cara de susto que deben cambiar de planes y adoptarlo. El mendigo, al quedarse sin cena, le dice que no se preocupe, que se irá a un albergue, pero Trini le dice que cena con ellos y hasta le da rompa limpia.

Nacho: ¡¿Vais a matar a Beyoncé?!

Y, claro, cualquiera se cena ahora al pavo o gluglú, según Obelix.

Por otro lado, en el hospital, César está a punto de ser operado y está tan negativo que hasta pasa de visualizar (a Juanjo le cambia la carilla cuando lo dice). Cuando se lo llevan, se despide de él y de Lucía, quienes se quedan esperando. Al rato, la doctora les informa de que la operación no ha salido del todo bien: lo han perdido durante unos segundos, pero lo han reanimado, aunque en esos momentos está en coma y que sólo les queda esperar. Jolín, en serio, estos dos me van a matar de un disgusto T0T

Ambos se quedan con César y, aprovechando que Lucía ha ido a por agua, Juanjo le abre su patata y le dice que se tiene que recuperar y volver. Entonces, de pronto, César se despierta, diciéndole que ha tenido que estar a punto de morir para que visualice y todo es bonito y maravilloso… hasta que llega Lucía y descubrimos que era Juanjo visualizando. Éste, al darse cuenta, se va todo afectado. Es una escena tan bonita como desgarradora, de esas que hacen ensaladilla rusa con tu patata, porque encima José Luis García Pérez es lo mejor y lo borda y te emociona al hablar con César y éstos tiene una relación muy bonita y… y… yo creo que estoy desvariando. Resumiendo: malditos seáis guionistas, que me hacéis sufrir lo que no está escrito, aunque os ha quedado muy bonito.

T0T

Los guionistas de esta serie patean gatitos en sus ratos libres.

Por la noche, Rafael llega a su casa y se encuentra que Nacho ha adoptado a Beyoncé, que van a cenar comida china y que El mendigo les acompaña y, para más INRI, lleva su ropa. ¿Resultado? El abuelo se china de lo lindo y saca a colación la ausencia de Luisa y, una vez más, hace llorar a Trini, que acaba contando lo de la carta, antes de mandar a la mierda todo e irse. En serio, Rafael, menudo don el tuyo.

El mendigo, al ver el plan, decide coger un rollito de primavera e irse. Se encuentra a Trini fumando y le dice que su familia va a ir a buscarla… y de hecho los tres aparecen en ese momento para decirle que suba. Bueno, Rafael la llama “mamarracha” de paso, que ya sabemos que este hombre es todo menos cariñoso. Van a subir, cuando descubren que ninguno ha cogido las llaves. Paula se echa a reír, porque está claro que esas navidades las van a recordar, y están todos en plan felices, cuando Juanjo llama a Trini para contarle lo sucedido con César.
Total, que Trini va directa al hospital a estar con César y le dice a Lucía que le cante algo, mientras César está teniendo… ¿un sueño comatoso? Bueno, algo así, en el que Juanjo le echa de La bamba y se encuentra a su difunto compañero, que le dice que si se van. César accede, dispuesto a irse hacia la luz, cuando oye la voz de Lucía a lo lejos, que le está cantando, por lo que sigue la voz, vuelve a La bamba y se encuentra una fiesta con todos los personajes de la serie. Me hace gracia que Carlos y Jeco van vestidos como el día que hicieron de stripper y que Asun lleva la diadema de pollas xDDD.
Aunque, bueno, lo mejor es ver a Juanjo tan sonriente y bailando. En serio, César, eso es un claro indicador de que no estás en la real life. En ese momento, encima, aparecen Los chunguitos, que se ponen a cantar con Lucía.

No, no lo es, Rachel.

En la real life donde Juanjo no baila como si le fuera la vida en ello, Lucía sigue cantando, ahí, medio llorando la pobre, cuando César despierta. Y esta vez despierta de vez, para alegría y emoción de los demás. De hecho, Juanjo está tan contento que hasta se abraza a Trini, mientras César y Lucía se hacen carantoñas… y el espíritu navideño-romántico se le contagia, porque le arrea un señor morreo a Trini, aunque luego se separan en plan incómodos-si en el fondo te quiero un huevo.

A estás alturas ya sabéis que soy una moñas, así que no os pillaré por sorpresa, xD.

Por otro lado, vamos con La Caño family (como he decidido llamarla, para acortar y eso). Por todo el pufo de Armenteros, La cuñadísima y sus hijos están desayunando en El caño, pero, ojo, porque Alma tiene antojo de bollería industrial, ¿eh? No os vayáis a pensar que es porque no tienen dinero ni nada. Está comentando con Candela que todos están igual de achuchados, cuando Mariano les dice que les han tocado 1000 eurazos en la lotería. Yo ya estaría bailando como Hugh Grant para celebrarlo.

Así, sale el tema de la cena, ya que Candela creía que Los cuñadísimos iban a ir con ellos (a lo que Cefe se apunta ipso facto), pero Asun está decidida a que sea como siempre, que lo celebran ellos porque, encima, Armenteros se convierte en El almendro, que vuelve a casa por navidad. Cefe, por cierto, se apunta igualmente a la cena.

Asun se va porque tiene que recolectar comida para los pobres con el AMPA y acaba en El caño, sacándole a Candela todo lo posible… y agenciándose el lomo de pueblo bueno, bueno, algo que Candela ve. Ésta le suelta unas pullitas, pero La cuñadísima ni despeinarse, ¿eh? Candela se lo cuenta a Mariano porque no le parece ni medio normal, pero él la justifica, dice que le cuesta pedir ayuda. Según Candela no es eso, sino que vive en Los mundos de Yupi y que, siguiéndole la corriente, no la ayudan. Mariano, entonces, cree que debería darle el premio de la lotería y Cefe, siempre al quite, cree que con darle apoyo basta y se lamenta por no cenar percebes.

Más tarde, Paula se presenta en casa de Los cuñadísimos con helado y pepinillos para Alma, cuando Carlos se pira dando una excusa penosa. Paula no entiende nada, pero Alma le acaba contando lo que le pasa en realidad: Carlos va a la calle a tocar la guitarra para intentar sacar dinero. Total, que Paula va a verlo y… Bueno, se descojona un poco de él, lo que a Carlos le toca la moral porque es lo único que puede hacer para ayudar. Tarde o temprano tenía que pasar: se le ha pegado el tacto de Trini.

Paula metiendo la pata un poco, bastante.

Por su parte, Alma está preocupada y Jeco cree que es por el nombre de los gemelos, pero él tiene la solución: Jesús y Francisco si son niños, María Jesús y Francisca si son niñas. Te has roto la cabeza, ¿eh? xDD. Lo que le ocurre a Alma, por cierto, es que no ve cómo van a sacar a los niños adelante con la que tienen, por lo que se ha replanteado darlos en adopción, algo a lo que Jeco se niega. De hecho, le promete que a sus hijos no les va a faltar de nada.

Al rato, Alma va tan contenta por la calle cuando un Papá Noel la acosa… ¿Un Papá Noel normal? ¡No! ¡SúperJeco en acción! Resulta que ha buscado empleo y le han contratado en una juguetería a comisión. Y, oye, lo majo que está él con el traje de Papá Noel, por cierto.

A mí me sorprende que teniendo a Jeco disfrazado de Papa Noel, no le hayan hecho cantar la de All I want for Christmas, pero si es La canción navideña y hay versión en español.

Al día siguiente, Mariano va a ver a su hermana, que está liada con la cena. Mariano, tras ver que tiene la nevera vacía (porque le tienen que traer la compra, malpensaos), le pregunta si necesita algo. Pero según La cuñadísima no le falta de nada… o sí, porque justo en ese momento le cortan la luz. Ay, no, que es un fallo técnico. Al verla tan apurada, Mariano le sigue el rollo y le da los 1000 euros, diciéndole que se los debía.

Ante la ausencia de luz, SuperJeco acude al rescate: acompañado de Alma, va al cuarto donde están los cuadros eléctricos (puede que tenga un nombre, pero como no soy el barbas de Bricomanía, no me lo sé) para cogerle prestada luz al vecino. Le pide a la chica que cierre la puerta para no llamar la atención, con tal mala suerte que, cuando cierran, se han dejado las llaves puestas por fuera.

Cuando Jeco lo consigue, se ponen a celebrarlo, pero la alegría les dura poco porque descubre que se han quedado atrapados. Jeco se pone a pedir ayuda, golpeando la puerta y demás, mientras que la pobre Alma se desespera: para ella está claro que no pueden con la situación. Le está preguntando a Jeco qué más necesita para darse cuenta de eso, cuando rompe aguas, aunque Jeco se cree que se ha meado.

Soy muy fan de las caras de ambos.

Mientras tanto, Paula va a visitar a Carlos de nuevo y le da un euro y un consejo: que se deje de villancicos porque la gente estará cansada. Carlos cree que el problema no es ese, sino que se nota que es el último sitio en el que quiere estar, pasando frío y haciendo el idiota. Paula se ofrece a que hagan el idiota juntos y se pone a cantar Tenía tanto que darte y les queda taaaaan bonito :3 Bueno, de hecho, les queda tan guay que les aplauden y les echan dinero y todo, que es mucho decir.

A todo esto, en El caño Mariano cuenta lo del dinero y Candela cree que deben abrirle los ojos a Asun, pero Mariano le dice que lo de la cena no es por El almendro, sino que a ella le hace ilusión y, claro, no se la van a quitar. Están hablando de eso cuando llega La cuñadísima buscando a Alma, que hace mucho que no la ve. Mariano le dice que si llevan velas, para crear ambiente, pero su hermana dice que la luz ha vuelto. ¿Y esta buena mujer no se pregunta cómo ha vuelto? ¿Por magia? ¿Un milagro de Naviduca?

Candela, entonces, se apiada de La cuñadísima y le regala una caja de langostinos para los niños pobres, a.k.a La cuñadísima.

Por la noche, Carlos y Paula vuelven al barrio. Él intenta darle parte del dinero y Paula lo rechaza porque ni lo necesita, ni lo quiere, sólo quiere que la navidad pase. Carlos le pregunta que por qué, ya que a él las fiestas le molan: los regalos, la comida. Paula dice que en su casa nunca ha habido dinero para regalos y Carlos señala que, aún así, algo querrá. Le pide que cierre los ojos, ella lo hace y él le dice que pida un deseo, lo que más le apetezca en ese mundo, que se cumplirá.

Mientras, se va acercando, muy, mucho y le dice que abra los ojos para decirle su deseo. Paula dice que quiere que todo sea como antes: cuando le gustaban las navidades y estaba su madre, aunque no todo era mejor antes: por ejemplo, no eran amigos. Carlos, entonces, le pregunta si hay algo que quiera y que no necesite una máquina del tiempo. A todo esto, siguen muy juntitos y está claro lo que quiere regarle Carlos. Paula, entonces, le dice que quiere un portátil, xDD. Ay, mujer, mira que te gusta hacerle sufrir, ¿eh? Ella le pregunta si él quiere algo y él dice que sólo quiere una cosa y entonces se besan. Repito: se besan. Por fin. ¡Por fin! ¡Weeeeeee!

Como dije en tuiter, está claro que el universo encerró a Alma para que no lo estropeara de nuevo.

¡Gracias, universo!

Sí, me ha emocionado tanto la escena que me he explayado de lo lindo. Pero, venga, que sigo con el episodio.

En casa de Los cuñadísimos la cena está a punto de comenzar, por lo que Candela intenta contactar con Jeco que, evidentemente, no ha aparecido, al igual que Alma. En esas, llega Carlos, que alucina al ver los langostinos. Mientras, Cefe está partiendo jamón y es tan generoso que se ofrece a dejarle el hueso a La cuñadísima porque como están arruinados. Cefe es todo delicadeza y tacto, claro que sí.

En ese momento, suena el timbre y La cuñadísima va tan contenta a abrir, pensando que es El almendro, pero no, es una mujer con su hijo… que resulta ser hijo ilegítimo de El almendro. La mujer quiere ver al Almendro para que le dé la manutención. Que, digo yo, qué narices La mujer, ¿no? Yo no me presentaba ahí ni loca. Y, por otro lado, ¿no ha sabido de la detención de El almendro? ¡Pero si hasta salió en el programa de la Griso!

Al rato, El almendro vuelve a casa por navidad y se encuentra con toda la familia reunida, literalmente, como bien le hace notar La cuñadísima. Mariano dice de irse, pero Asun no deja que nadie se vaya, ni siquiera Cefe, aunque técnicamente no sea familia. La cuñadísima le suelta unos cuantos reproches, bien merecidos, a su marido, que únicamente pone cara de “tierra, trágame”.

Julián: Adivina quién viene a cenar esta noche.

Asun: Sí, sí, Almendro, que vuelves a casa por navidad.

A todo esto, Alma está pariendo y sólo tiene a Jeco, así que le pide que haga algo. Jeco enreda con la luz y funciona porque, al ver que titila, Carlos decide ir a ver qué pasa. Mientras van, Alma le pide a Jeco que le dé la mano… y casi se la rompe, porque, para ser tan canija, menudos cepos que tiene. Palabras literales. Alma tiene miedo, pero Jeco le dice que puede hacerlo, que ella puede con todo. Lo malo es que le recuerda todos los problemas que tienen, por lo que Alma acaba sacando toda la ira que lleva dentro y Jeco, al ver que eso ayuda, le recuerda todo lo que le ha hecho.

En la casa de Los cuñadísimos, El almendro quiere ser civilizado (qué cara más dura el colega), mientras Cefe se lo está pasando pipa por el drama tan entretenido. Asun pasa de ser civilizada porque él robó, les dejó sin un duro y ahora descubre eso. Si es que me sorprende que no lo tire por la ventana, en serio. La confrontación no llega a más, porque en ese momento aparece Carlos pidiendo una ambulancia y ayuda abajo.

Luego vemos que la ambulancia ha llegado y a Alma y a Jeco con los gemelos, tan contentos, y rodeados por su familia y Paula. Y en esas nieva. Que es muy típico, lo sé, pero también es guay y, qué narices, es navidad.

Morid de amor.

Bueno, en este episodio la voz en off la ha puesto Luisa, que era la carta que ha encontrado Trini, así que al final vemos un flashback de cuando la ha escrito, que era el final del primer episodio. Y, bueno, ella ya está mal y se abraza a Trini y luego aparece Nacho, seguido de Paula y al final Rafael, que gruñe as usual. Que me ha molado esto, porque ha quedado como circular, lo que me ha parecido muy chachi, dado que ha sido el final de la primera temporada.

Así, como para rematar la crónica, sólo me queda decir que me gustó desde el principio y que luego ha ido a más y más. Puede que Vive cantando no sea la serie más innovadora (aunque ha habido tramas que sí que me han parecido mucho más originales que las que suele haber en este tipo de series y Trini es una antiheroína tan adorable como original porque no es perfecta, ni mucho menos, y eso la hace un gran personaje), pero sí que creo que es una serie con mucho corazón. Hacía mucho tiempo que una serie no me emocionaba tanto. Y, de hecho, es raro encontrar una serie donde todos los personajes y parejas me gustaran y en Vive cantando lo han logrado.

Así que, nada, a esperar la segunda temporada, a la cual le pido que siga por este camino, que nos regalen más canciones por episodio y que si traen a invitados, los aprovechen más, que tanto Rosa como Los chunguitos han tenido un paso más testimonial que otra cosa.

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