Vive Cantando

Diario de un karaoke 2×02: Como hemos cambiado


La serie de Antena 3 ‘Vive Cantando’ volvió el pasado martes con un nuevo capítulo y, con ella, las crónicas de Andrea (del blog Epic Us) que nos ofrecerá cada semana su particular visión de los capítulos de las aventuras del barrio de La Gloria. No os la perdáis, porque si creéis que después de ver el capítulo no os podéis divertir más, ¡Os equivocáis!.

La semana pasada no pude escribir la crónica de la vuelta de Vive cantando, pero, como veis, aquí estoy de vuelta. El regreso me gustó mucho pues fue una mezcla perfecta de final de un capítulo e inicio de otro, donde se cerraron algunas historias y se abrieron otras nuevas. Así, dijimos adiós a Julián (al menos de momento) y a Lucía, a quien echaré mucho de menos, aunque me gustó su final. En cierta manera, con Lucía triunfó el amor, pues se apartó para que César fuera feliz y eso es muy bonito. Sí, de ahí no me moveréis.

A cambio, conocimos a Charo, la madre de Juanjo, que es una ídola desde que aparece y encima se lleva muy bien con Trini, lo que es bien y a Manu, el hijo que, al final, sí que tuvo Trini al ser adolescente. Que, por cierto, el que ha hecho el casting de Manu se ha lucido porque se da un aire a Juanjo y tiene la fuerza de Trini. Chapeau.

Teniendo eso en cuenta, vamos con la crónica del segundo episodio, pues. Como siempre, va por tramas:

Empiezo con la trama de Asun y su familia, que cada vez tienen la situación más jodida y, para muestra, el hecho de que empieza el episodio con que les desahucian. Por eso, Candela y Mariano le contratan a una abogada nueva, Elena… que, digo yo, no sé por qué han pasado de Arturo Valls, con lo profesional que parecía. Al día siguiente, Elena les dice que se van a quedar sin casa, salvo que se produzca un pago muy importante. Y, claro, eso sólo podría ser si venden algo de mucho valor. Asun dice tener la mitad de algo y me mata, pero me mata, que Jeco miré a una de sus hijas como si Asun fuera a convertirse en Rumpelstiltskin de un momento a otro y fuera a traficar con bebés, xD.

La cara de Jeco es lo mejor. Lo mejor.

Asun va a ver a su hermano, no porque se haya vuelto Rumpel, sino porque la casa de Mariano es, en realidad, de los dos y quiere que le compre su parte, para lo que tiene que hipotecarse durante 30 años. Insertad aquí a Los chunguitos diciendo “30 años” con ese tono tan suyo, así, como sepultador. Tras dar el notición, Asun hace la del humo, huyendo de Candela. Yo me la imagino haciendo la croqueta por la calle como un ninja, pero eso ya son cosas mías.

Más tarde, en el bar La poli presenta al poli nuevo, al que he bautizado como Poli Buenorro (a veces me mato la cabeza un montón, sí) y acaban hablando de hombres sensibles como Cefe, machotes y demás, relacionado con lo de Asun. En esas, aparece Candela y Mariano cambia de tema como si estuviera en Zapeando, vamos, en cero coma, pero resulta que Candela sabe lo que está pasando: Asun quiere mudarse con ellos, lo que le parece bien. El pobre Mariano no sabe dónde meterse, pero tampoco la saca de su error.

Luego, Asun va por la calle como un ninja para no encontrarse con Candela, pero esta va a decirle que todo está bien y se acaba enterando de la verdad… lo que provoca que ambas se enfaden con Mariano, además de entre ellas porque, claro, Candela se ofende al conocer el planazo de Asun y ésta no se apea del burro.

Asun usó Ocultación.
Ocultación falló.

Al día siguiente, Mariano intenta calmar a Candela, cuando Asun aparece con su abogada para amenazarlos con ir a juicio… lo que no tiene mucho sentido dado que son Mariano y Candela los que la están pagando. Quiero decir, con que dejen de pagar, Asun no tiene abogada competente. No sé, Asun, yo a tu plan le veo lagunillas, ¿eh? Bueno, Candela se harta de la situación y le dice que sus hijos y sus nietas se pueden mudar, que le iba a dejar a Asun mudarse también, pero que ya no puede ni pisar la casa (normal, por otro lado).

Más tarde, en el bar, Elena va a hablar con Candela para decirle que Asun está desesperada y que la gente hace locuras en esa situación. También le dice que Asun está metiendo sus cosas en cajas y que, aunque no se ha portado bien, necesita compañía y, al final, Candela acude en su ayuda, que la pobre es una santa.

Y si he empezado por la trama de Asun es para explicar la aparición de Elena, o Jessi, según a quién le preguntes. Ya que esta chica, en su época de llamarse Jessi, era la amiga íntima de Trini, pero ahora es una abogada respetable que se hace llamar Elena porque Jessi no pega mucho como abogada. Total, que Trini al verla ha ido a saludarla todo contenta, pero por parte de Jessi perdón Elena el reencuentro ha sido un poco… vamos a decir frío… o incómodo.

Por la noche, en el karaoke, Charo le pregunta a Trini si no piensa cerciorarse de que el niño es de ellos, pero Trini dice no creer que lo sea. Ya, ya, eso que tienes se llama negación, Trini. Tú tranquila, que se pasa… sobre todo cuando Charo prácticamente la manda a por información. Juanjo debe notar alguna clase de perturbación en la fuerza, por lo que intenta averiguar que traman Las supremas de Móstoles (¡buen mote, Juanjo, esas lentejuelas lo valen!), pero Charo se sale por la tangente.

Con la cara de culpabilidad de Trini, no sé cómo le dan esquinazo a Juanjo tan fácilmente.
¿Tendrá Charo súperpoderes?

Al día siguiente, Trini, empleando la novedosa táctica de “tengo una amiga”, le pregunta a Jessi perdón Elena (que Trini la llama así) sobre cómo saber quiénes son los padres de un niño adoptado. Jessi perdón Elena le dice que vaya al centro de menores y también acaban quedando en el karaoke.

Trini se presenta en el centro, pero el recepcionista está muy ocupado jugando al solitario y pasa de ella, incluso de sus peras, ya que está casado con un hombre. Trini se está yendo cuando ve que unos chavales pegan a Manu, así que Trini, ni corta ni perezosa, acude al rescate para sorpresa de Manu. Trini despliega sus encantos con su finura habitual y se acaba chivando al de seguridad, por lo que Manu dice que ahora es un chivato, todo va a ser peor y no necesita ninguna mamá, que ya tuvo bastante con la que pasó de él. Lo remata con un “que le den a mi madre y que te den a ti”, que vendría a ser, mandar a la pobre Trini a freír espárragos dos veces.

Luego se lo cuenta a Charo, diciendo que debería pasar del tema, que así está más tranquila y Charo cree que si no se preocupa, ni le quita el sueño, que no será su madre. En esas llega Juanjo, que intenta, de nuevo, saber qué ocurre, pero Charo es muy pro y se pone a hablar de lo bueno que está el policía nuevo y Juanjo sale por patas. Seguro que es un ataque Pokemon, seguro.

 Charo usó Confusión…
 
Confusión funcionó. Juanjo está confuso.

Por la noche, Jessi perdón Elena va al karaoke y Juanjo la vacila un poco… y mi radar se pone a sonar como loco porque yo aquí veo cuarteto amoroso con esta y el poli y no me mola mucho, que soy muy Trini/Juanjo. Bueno, que me enrollo. En esas llega Trini, que quiere un copazo, pero Jessi perdón Elena prefiere una tónica; Trini quiere cantar con su amiga, pero ésta no está por la labor, por lo que Trini lo hace sola y al acercarse a ella cantando, le tira la tónica encima. Cuando va a socorrerla, Jessi perdón Elena le dice que no pasa nada… antes de decir que no tienen nada en común y que ya no son adolescentes, aunque Trini se comporte como una, dejándola un poco jodida.

De vuelta a casa, Trini se encuentra con Jeco que viene de currar (oye, este muchacho ha pasado de no trabajar nada a ser el hombre de los mil trabajos) y descubren que alguien ha entrado en El Caño. Trini dice de llamar a la poli, pero Jeco cree que en lo que tardan, les han desvalijado, por lo que hace su aparición… El comando G-eco, vamos, Jeco armado con una escoba y Trini con la tapa de un cubo de basura.

Que se preparen los criminales, ¡que llega el Comando G-eco!

Encuentran a Manu, que está herido y comiéndose el salchichón, algo que a Jeco le llama más la atención que la herida. A Trini le sale su lado maternal y le atiende, diciéndole que aunque no es Luisa, puede ayudarle y que todo el mundo necesita ayuda.

Manu pasa la noche en casa de Trini y al día siguiente la acompaña a barrer, cuando Jessi perdón Elena va a hablar con ella. Trini no se muestra muy comunicativa, pero Jessi perdón Elena reconoce que es una petarda adicta al trabajo y que la ha echado de menos y que, aunque le gustaría ser la de antes, no puede. A Trini a los dos segundos ya la tenía en el bolsillo, así que hacen las paces. Trini no la abraza para no mancharle el traje, que ya le debe uno, pero Jessi perdón Elena señala que es ella la que le debe algo.

Total, que se presentan los tres en el centro para tramitar el traslado de Manu y Jessi perdón Elena vapulea al recepcionista, consiguiendo el traslado casi en cero coma. Qué poderío la tía, por favor. Jessi perdón Elena también le consigue el informe sobre Manu, donde están todos sus datos, por si quiere acogerle y eso.

Con estos tres juntos se acabarían las colas en los sitios públicos. Eso es así.

De vuelta al barrio, queda con Charo y le dice que no ha mirado los documentos porque sabe que es su hijo. Charo dice que ella sí que piensa comprobarlo, cuando ven a Manu, que les dice que el centro está en la Gloria y que está muy bien. Al final, Charo descubre que, efectivamente, es el hijo de Trini y Juanjo. Bueno, ahora se lo deberían contar a Juanjo, ¿no?

Por otro lado, la voz en off de hoy ha sido la de Juanjo, que ha hablado sobre adicciones y cuánto se cuida, mientras el pobre César no deja de intentar contactar con Lucía, sin asumir que lo han dejado. Que, por cierto, estupendo que Juanjo pase del alcohol, pero no de Trini, eso no, eso está mal.

Al día siguiente, en su papel de Pepito Grillo de César, Juanjo intenta que éste rehaga su vida: tire la mesa sueca de nombre impronunciable, se olvide de Lucía y se busque un compañero de piso. César se nos viene arriba y visualiza a Juanjo como dicho compañero, pero Juanjo ya lo conoce y ni se inmuta por la cara de cachorrito emocionado de César.

La intervención de Juanjo funciona y César tira la mesa innombrable, pero tiene la mala pata que lo pilla el nuevo poli del barrio y le saca 50 napos para no ponerle una multa. Así que César termina vacilado, con la mesa y sin 50 euros. No está siendo un buen episodio para César, no.

Cualquiera diría que César acaba de inventar la rueda.

Al día siguiente, César y Juanjo entrevistan a varios candidatos (que más parecían a punto de entrar a Gran hermano por lo originales que eran) hasta que dan con alguien perfecto. César, entonces, intenta boicotearlo, pero Juanjo le para los pies, recordándole que tiene que seguir con su vida. Está aceptando la propuesta del chico, cuando recibe una llamada de Lucía y lo manda a la mierda, completamente emocionado por la llamada… hasta que descubre que es un hombre que le dice que deje de llamar. Por eso, César se deshace de todo, salvo de una foto… que Juanjo rompe y tira, aunque César se lo toma con bastante filosofía.

Después, Charo va al karaoke a ver a Juanjo porque está preocupada al ver que sigue bebiendo, ya que teme que sea alcohólico como lo fue como su padre. La mujer intenta quitarle hierro al asunto, diciéndole que se le da demasiada importancia y que vaya a una asociación para que le ayuden y tan pancho. Juanjo se pone a la defensiva, algo que va a más cuando aparece César y le recuerda lo del hígado. De hecho, Juanjo saca su carácter afable y bonachón a relucir y los pone un poco a caldo.

 Soy fan de la cara de novia ofendida de César, xDD.
 

Por la noche, Juanjo se encuentra a César rebuscando en la basura la foto de Lucía y le dice que todo le recuerda a ella, por lo que Juanjo se china un poco y le dice que está enganchado. César le dice eso de que quién fue a hablar y Juanjo dice que no sigue enganchado a Trini (que, efectivamente, está viendo la escena junto al Poli Buenorro, que pasaba por ahí). César lo decía por el alcohol y Trini se preocupa, así que Juanjo se pone aún más a la defensiva. Yo me voy a quedar con el hecho de que Trini de verdad se preocupa, ya que en estos dos episodios estos dos no han tenido ni una escena juntos, ni una conversación ni nada y lo hecho mucho de menos. Mucho.

Juanjo intenta sacar a César del contenedor a la fuerza y el Poli Buenorro acude y se acaba llevando una leche por parte de Juanjo, por lo que va a detenerle. César le dice que todo es culpa suya, que le ha dicho cosas muy duras (de paso el Poli Buenorro les cree gays, xDD) y le cuenta lo de Lucía. El Poli Buenorro cree que la ausencia de Lucía es una señal para que pase de ella y se centre en lo que tiene, aunque según César no tiene nada porque ni siquiera su socio no le quiere ni ver.

El Poli Buenorro le corrige y le dice que tiene un colega, con mala leche, pero un colega que se preocupa por él. Todo eso, mientras Juanjo le mira con cara de cachorrito apaleado. De hecho, las miradas de cachorrito apaleado de ambos son tan efectivas que el poli les deja irse… quitándole otros 50 napos a César. Yo a este hombre le idolatro, tiene más facilidad para sacar pasta que el tío Gilito.

Tras que Juanjo haya estado a punto de desayunarse un whiskazo en vez de un Cola-Cao, como debería, va a ver a César, que sigue intentando deshacerse de la mesa innombrable. Ambos reconocen haberse comportado como unos imbéciles y Juanjo le dice que se le cayó el alma al verle en el cubo de basura y que está enganchado y no sólo a Trini, sino al alcohol. César le da un abrazo y le dice que sabe mucho de asociaciones, pero que tenga cuidado con los donuts, no sea que también tenga que ir a las reuniones de gordos, xDD. Al final, los dos se llevan la mesa innombrable como buenamente pueden… Que digo yo, ¿y si la destrozan y ya la tiran a la basura? Al menos sería terapéutico.

Al final, César decide irse a vivir con el gafas de antes, pero está a punto de darle las llaves, cuando llega el Poli Buenorro buscando casa. César lo toma como una señal, así que larga al pobre Gafas de nuevo, el cual le va a lanzar una mardición gitana o algo.

Por su parte, Juanjo invita a Charo a una copa a modo de disculpa y él se toma una tónica, mientras Trini y Jessi perdón Elena se marcan un señor dúo. Trini y él se miran un momento, aunque siguen sin hablar (esta sequía me va a matar, ¡dadme algo, guionistas!). Y, al día siguiente, Juanjo va a una reunión de alcohólicos anónimos y se encuentra con Elena.

Y para el final, me dejo a la parejita, que hoy tan tenido una trama todo mona. Tras que Carlos pasara del equipo de fútbol gallego por Paula, están estudiando y Carlos avanza hacia línea de meta… Vale, a ver, he intentado hacer una analogía con cosas futbolísticas, pero no tengo ni zorra y, aunque clavo la voz, no me podéis oír. Por eso, resumo: están a punto de pasar a mayores, aunque Paula está un pelín incómoda, cuando Nacho y El abuelo les pillan en plena faena. Carlos termina en el suelo y al Abuelo le falta ir a por su arma de cuando era militar.

Me ha hecho mucha gracia esta escena, y la leche que se mete el pobre Carlos, también, xDD.

Al día siguiente, en el desayuno, El abuelo saca el tema, pero Trini se pone de su parte… y de paso la humilla un poco al considerar que no es normal que sea virgen. ¡Esa es Trini, te defiende y hunde al mismo tiempo!

Por la tarde, Paula le cuenta lo sucedido a Alma (sé que se llama María José, por cierto, pero yo a esta chica le cogí cariño en FoQ y por eso la sigo llamando así) y hablan de que Paula quiere algo como en las películas: con velitas, en un hotel romántico… Trini que acaba de llegar a casa, lo escucha, por lo que manda al Abuelo y a Nacho al cine, trae a Carlos a casa y los deja a solas en su habitación, la cual ha preparado… a su estilo, muy de peli porno antigua, según Carlos.

Los tortolitos se ponen manos a la obra, pero a Paula se le ve incómoda no, lo siguiente, y, claro, no ayuda que tenga una foto de Trini y Luisa mirándole. Intenta apartarla, pero le acaba pegando un señor rodillazo a Carlos que ni un ninja, vamos. A Carlos el leñazo no le importa mucho, pero Paula prefiere parar y él comenta que siempre hay una excusa y que lo tienen a huevo porque Trini se lo ha montado bien. Y, claro, ya era lo que le faltaba a Paula, que le sacara a Trini a colación, por lo que se pira ofendida.

No es muy romántico, pero es que la cara de pánico de Paula al ver la foto es grandiosa no, lo siguiente.

A la mañana siguiente, Trini le pregunta a Paula si todo ha ido bien, pero no ha sido así y, encima, aparecen El abuelo y Nacho para empeorar la situación. Están discutiendo, cuando Rafael cuestiona el buen juicio de Trini… y es entonces cuando descubren que ha metido a Manu en casa. Todo muy sincronizado, la verdad. La pobre Paula acaba huyendo de la cocina, mientras Rafael insiste en que Trini no da ni una. Pobrecita.

Al final, Paula se presenta en la casa de Carlos, o ex casa, para decirle que siente lo de la noche anterior y que no es Trini, sino que él tiene mucha experiencia, al igual que ellas, pero que ella no tiene ninguna y que sólo tiene miedo de estropearlo todo. Carlos le cuenta que en su primera vez estaba tan asustado que bebió tanto que vomitó y que vuelve a tener ese miedo. También le dice que no se preocupe, que tienen todo el tiempo del mundo y entonces se besan y por fin, ¡por fin!, están en sintonía. Jolín, que cursi me ha quedado. Pero, bueno, perdonádmelo, que es que la escena es muy bonita :3

Ahora sí que me pongo moñas y os pongo el beso, que ha sido muy bonito.

Cuando Paula vuelve a casa, Trini tarda cero coma en darse cuenta de lo que ha pasado, ya que ejerce de Sherlock y se fija en el chupetón y la bragueta bajada. Tía y sobrina tienen un pequeño momento de intercambio psíquico muy mono.

Y eso es todo por hoy. El siguiente pinta descacharrante con ese concurso de karaoke en el que va a participar todo Dios. A ver si les vemos cantar a todos, que a mí me gusta mucho cuando hacen números musicales (el flashmob a Lucía moló mucho), y también con Manu trabajando en el karaoke con su padre, sin que ninguno de los dos sepa quién es el otro.