Vive Cantando

Diario de un karaoke 2×06: Cuando nadie me ve


La serie de Antena 3 ‘Vive Cantando’ volvió el pasado martes con un nuevo capítulo y, con ella, las crónicas de Andrea (del blog Epic Us) que nos ofrecerá cada semana su particular visión de los capítulos de las aventuras del barrio de La Gloria. No os la perdáis, porque si creéis que después de ver el capítulo no os podéis divertir más, ¡Os equivocáis!.

Ayer se supo que Antena 3 había decidido no renovar Vive cantando, algo normal dadas las audiencias, pero que es una pena porque es una serie que mola mucho y que tiene mucho corazón, algo que yo suelo apreciar. Pero, bueno, habrá que disfrutar de los episodios que quedan y, de momento, aquí os traigo la crónica del sexto de la segunda temporada. Y, como siempre, vamos por tramas.

Empiezo con la parte de Mariano, ya que los del bar, por lo general, van por su cuenta. La cuestión es que Mariano ha sido despedido, pero todavía no lo ha contado en casa y no deja de disimular como buenamente puede, mientras intenta recuperar su puesto. Candela, como no sabe nada, no sólo está orgullosa, sino que está planeando qué podrían hacer el dinero. ¿Y Mariano le cuenta la verdad? No, se va al parque a pasar la mañana, mientras supuestamente trabaja.

Por la noche, cuando vuelve al Caño, Cefe está con las niñas y se plantea la paternidad de Jeco, pero Alma sale al paso para dejar claro que lo son. ¡Así se hace, Alma, ídola!

María José: “Pues no ves que se pasan la mitad del día durmiendo y la otra mitad dando berridos. ¿A quién te recuerda eso?”
Lo dicho: ídola.

Al día siguiente, Mariano está intentando entrar en el estadio, cuando Asun lo ve y acaba escuchando todo. Asun le consuela, a su manera, pero le consuela, hasta que se entera que lleva dos semanas mintiendo y le dice que, que mienta a Candela tiene un pase, pero a ella no, que es su hermana. También le hace ver que no va a entrar dinero en la cuenta y le van a pillar.

Por la noche, cuando vuelve al bar, Mariano sigue con sus mentiras, pese a las pullas de Asun, que no deja de mirarle exasperada porque sabe, tan bien como nosotros, que la está cagando. Como Mariano está actuando raro, Candela cree que está estresado y acaba decidiendo irse de crucero, ya que cuenta con las comisiones del trabajo de Mariano y las ofertas. Asun pone cara de “se va a liar parda”, pero le sigue guardando el secreto a su hermano.

De hecho, Asun intenta que Candela no encargue el crucero por las islas griegas y que se vayan a Benidorm. Lo malo es que usa unos argumentos un tanto… raritos, como que la mafia rusa va a Benidorm, lo que, según ella, le da caché. LOL. Candela cree que Asun sólo está celosa y no hace ni caso a sus reparos. Por suerte, no hay fondos en la cuenta y Candela suma dos y dos y le pregunta a Asun que cuándo sabía que no había dinero. En esas, llega Mariano que se encuentra con ese pifostio y, en vez de decir la verdad, vuelve a mentir.

Asun no está leyendo el hashtag para tuitear, no, sencillamente flipa de lo cabezón que es su hermano.

Más tarde, la mentira sigue ahí y Mariano sigue esquivando decir la verdad, pese a las miraditas de Asun, e intenta escaquearse del viaje alegando que tiene mucho trabajo. En ese momento, Jeco le regala unas camisetas del rayo chiquititas para las niñas porque están muy orgullosas de su abuelo y, claro, ya Mariano no puede más y cuenta la verdad. Asun intenta mediar por él y Mariano explica que mintió porque no quería que dejaran de admirarle. El discursito sirve con Cefe, incluso con Asun, pero Candela se cabrea de verdad. Como para no.

Por otro lado, hemos seguido con la trama del Paula y su representante. En realidad, este episodio hila con el anterior perfectamente pues todas las cagadas y acciones de los personajes tan tenido repercusiones en este. Tras el beso del episodio anterior, Paula ha estado dando esquinazo a su representante, por lo que éste va a buscarla para darle una buena noticia: un productor quiere escuchar una maqueta, por lo que van a tener que encerrarse todo el día para grabarla. A Paula esto último no le mola nada, pero Carlos responde por ella al decir que está dispuesta, ya que el pobre vive en la ignorancia.

Cuando Trini se entera de que Paula no quiere grabar la maqueta, le insiste en que vaya e intenta descubrir el motivo de su desdén. Paula le acaba contando que es por el representante y que lo que menos le apetece es encerrarse con él a solas, por lo que a Trini se le ocurre que no tiene por qué ir sola.

Así que se van las dos al estudio, con la promesa de que Trini se va a estar en un rincón, calladita… Ay, Paula, hija, tú también, qué poco la conoces. De hecho, el representante está diciendo lo fantástica que es Paula, cuando Trini se viene arriba en plan pasivo-agresiva y, además de pintar a Carlos como el primo de Terminator, acaba soltándole que el representante quiere mambo con Paula. Ay, Trini, si es que se te va la fuerza por la boca.

Trini, la guardaespaldas, más letal que Kevin Coster y Terminator juntos.
Y el representante alucinando, de paso.

El representante dice que lo del otro día fue una estupidez, Paula se defiende diciendo que fue sólo un beso y, tras salir corriendo, le explica lo sucedido a Trini. Ésta le quita importancia y es cuando Paula se da cuenta de que está convirtiéndose en su tía, por lo que decide contarle la verdad a Carlos, aunque Trini le recomienda lo contrario.

Sin embargo, cuando Paula va a hablar con Carlos, Jeco les cuenta el cotilleo de la semana: que Trini se ha peleado con Elena por Juanjo. Carlos opina que los besos tienen importancia si se engaña. Paula, entonces, se acojona y acaba contándole una trola sobre el motivo por el que la grabación no ha ido bien.

Al día siguiente, Carlos al encontrarse con Trini le pregunta por la grabación y, claro, como aquí comunicación no hay mucha, Trini cree que Carlos sabe la verdad y le casca lo del beso. Pobrecito Carlos.

En el estudio, Paula y su representante hablan sobre lo sucedido. Él quiere dejar de ser su representante porque ya no hay profesionalidad, pero ella le convence de que lo intenten de nuevo… con tal de que Trini se queda en casa. Están hablando, cuando llega Carlos muy enfadado y está a punto de zurrarle, lo que es la gota que colma el vaso del representante y decide dejar de trabajar con ella.

Representante: Oye, ¿a este que le has hecho, qué se ha puesto muy loco?
Paula: Le he dicho quién va a ser el próximo muerto de Juego de tronos… Ay, quizás me pasé un poco.

Paula, luego, va a verle a su casa y le dice que lo ha arreglado todo y que no va a pasar nada con el representante porque le quiere a él y el beso no fue nada. Carlos le pregunta que por qué debería creerla, después de que ella le mintiera durante semanas; también le dice que todo para ella y que le deje en paz. Paula vuelve a casa, todo jodida, y Trini va a consolarla y a echarse la culpa, pero Paula cree que ella es la única responsable. Oye, eso está bien, que ya me temía yo que la tomara con Trini por bocas. Pero, no, y mejor, que me gusta cuando se llevan bien.

Y, para acabar, pues voy con el resto, ya que han estado más o menos relacionados. Todo ha comenzado cuando César nota que el baño huele algo raro y, cuando va Juanjo a investigar, se da cuenta que hay alguien fumando un porro. Juanjo deduce al momento que es Manu, pero no, de hecho Manu aparece en ese momento justo para que todos descubran que la responsable es Charo, la madre que parió a Juanjo, vamos. Éste se escandaliza y le pregunta si es por la menopausia… Seriously, Juanjo, seriously? Charo le dice que no, que cuando tenía cáncer lo fumaba y que le quedaba un poco. Manu lo escucha y le ofrece un contacto para comprar más.

A todo esto, Trini lleva una semanas zumbándose al Poli buenorro y, aunque no se la ve muy cómoda con que él se encariñe, en cuanto el Poli buenorro dice que no se va a encariñar de ella, pues a Trini se le pasan las ganas y se larga.

Más tarde, Charo va a comprar marihuana, pero la buena mujer se escandaliza por los precios. ¿Qué es esto de que una bolsa enterita cuesta más de 25 euros, eh, eh? Está discutiendo con el camello, cuando los polis lo ven y, claro, se piensan que le está tirando del bolso, por lo que el camello se pira y Charo se queda con toda la bolsa by the face, vamos. Eso es un buen negocio y lo demás tonterías.

Trini, por su parte, ha quedado con Elena tras haberle estado dando largas y le pregunta que si tiene algo que contarle, así, con toda la intención del mundo, que Trini no es precisamente sutil. Elena le dice que no, por lo que Trini la arrastra al karaoke, aunque la primera no quiere. Una vez ahí, Trini empieza a soltar pullas como una loca, antes de irse a cantar, dejando solos a los otros dos. Es cuando Elena dice que no quería ir y que la ha obligado Trini, cuando Juanjo se da cuenta de que Trini lo sabe. Y, por si les quedaba alguna duda, les canta Que la detengan, la del Civera, muy chungamente. Y a Juanjo lo que más le importa es que Elena considera el beso un momento de nada ¬¬U

Esta familia, en cuanto sufre un desengaño, se pone a cantar en plan pasivo-muy agresivo, ¿eh?

De hecho es Elena la única que se preocupa por Trini y la sigue para ver como está. Trini le dice que lo que le importa es la mentira y que esté con Juanjo si quiere, que a ella no le importa (ya, ya, y voy yo y me lo creo), pero Elena le dice que no quiere estar con Juanjo no por ella, sino porque no quiere estar con nadie, sólo hablar con ella. Trini le pregunta de qué van a hablar, sino tiene nada que contarle.

Al día siguiente, Trini va al Caño y se entera de que le robaron a Charo. Están todos ahí comentado lo de los robos, cuando el Poli Buenorro tiene una idea: ofrecer clases de auto-defensa para mujeres. Candela, que es de todo menos tonta, se apunta en cero coma.

Luego, en el grupo de alcohólicos anónimos, Juanjo dice que le están yendo las cosas mejor por una chica y, bueno, Juanjo y Elena empiezan a hablar de lo suyo como si no fueran ellos. Elena dice que la chica no quiere estar con Juanjo por esa tercera persona y Juanjo le dice, con desprecio, por cierto, que la tercera persona lo superaría en cero coma y que, en ese caso, si querría verle. Yo sigo sin entender estar fijación repentina de Juanjo en perseguir a Elena y menospreciar a Trini así, de repente y sin ningún motivo, pero bueno.

Trini, al volver a casa con Paula, descubre que a Nacho le han pegado en el colegio. Ya está dispuesta a irse al colegio a liarla, pero a Rafael se le ocurre algo mejor: que tía y sobrino vayan a las clases de Molina para que él aprenda a defenderse. Así que ahí van los dos y el Poli Buenorro quiere usar a Trini para practicar, pero César se adelanta y se presenta voluntario para impedir que ocurra algo entre ellos por Juanjo. Como si a éste le importara.

Atención a dónde van dirigidas las miradas de las tres. No, de tontas nada, no, no.

Bueno, al pobre César le ponen fino, fino, filipino (que diría la Yoli) y acaba rindiéndose, por lo que el Poli Buenorro usa a Trini para hacer posturas. Molina empieza a vacilar a Trini y ésta le acaba haciendo una llave que lo deja un poco bastante destrozado. Qué bruta, me parto, jajaja.

Que tiemble Hulk Hogan, que aquí está Trini y puede con todos.

Manu va a ver a Charo para pedirle la droga porque, al ir de su parte, el camello y sus hermanos le culpan a él del robo y va a acabar cobrando. A Charo le puede la vena de abuela y le dice que, si le tocan, ella le dará la mandanga a él. Manu flipa, pero se contenta con que le dé la mercancía y le deje en paz.

Por la noche, Trini va al karaoke, comparte malas miradas con Juanjo y se va a hablar con César, aunque éste no tarda en ir para sacar el tema del Poli Buenorro a colación. Juanjo le echa en cara que se haya tirado con él, por lo que Trini le dice que él se ha liado con su amiga. César se ofende porque, claro, él pasándolo fatal porque temía que se enterara de lo de Trini y él, mientras, estaba con la abogada. Juanjo le larga con una de sus miradas gruñonas y Trini le dice que lo que ella haga no es de su incumbencia, por lo que Juanjo apunta que lo mismo se aplica a él. Trini, entonces, le dice que por ella está todo bien, pero que Elena tendrá otras razones para no verle: que ella es una abogada lista y fina que va a pilates y él tiene un karaoke y barriga.

Estos, en plena bronca, van a limpiar la barra y chuscar a lo bestia.

Y yo a Juanjo no le entiendo. Para nada. Está claro que ambos están celosos con la diferencia de que Trini no tiene ataduras con Molina y empezó a verle tras ver el beso de los otros, mientras que Juanjo va persiguiendo a Elena por las esquinas, que pobrecita mía, lo que va a sufrir sin comerlo ni beberlo. Y eso no me mola, que Elena es guay.

Al día siguiente, en el Caño, César y Charo están desayunando, cuando La poli les cuenta que han detenido a Manu porque le pillaron con un montón de droga. Los dos se preocupan por él, así que van a la comisaría a echarle una mano: César dice que la culpa es suya por no pagarle bien, Charo acaba contando la verdad, mientras le enseña el canalillo. En serio, esta mujer es una ídola. El policía, por cierto, les dice que lo siente mucho, pero que al que han pillado con tanta droga es a Manu y que va a pasar a disposición judicial.

Por su parte, Nacho ha hecho cupcakes para el Poli Buenorro porque Trini le dejó hecho polvo. A Rafael el tema le escama y como es la comprensión hecha persona, le dice que no haga esas cosas porque precisamente por hacer esas cosas se ríen de él. En serio, este hombre es un educador nato. Luego que Trini nos ha salido tan basta, con el tacto que tiene su padre, como para no. Nacho, de todas maneras, le da los cupcakes al Poli Buenorro, aunque le deja creer que los ha hecho Trini. Molina, tú conocerla, conocerla, como que no.

De hecho, tampoco demuestra ser un gran investigador, pues Nacho le explica cómo los ha hecho y él sigue pensando que los ha hecho Trini. Ay, qué cerebro. El lumbreras va a darle las gracias a Trini y a presumir de su don detectivesco para deducir que ella es la responsable de las magdalenas, mientras Trini flipa. El poli la acusa de haberse enganchado a él y le da un muerdo, antes de irse.

Presumiendo de dotes deductivas, aquí, el Sherlock Holmes.

En la reunión de alcohólicos anónimos, Juanjo vuelve a la carga, vamos, que habla de la situación con Elena en tercera persona, liándolo todo. En resumidas cuentas, le pide explicaciones sobre por qué no quiere estar con él, pero las de verdad, no lo de la tercera persona. Elena le explica que sin el alcohol, se ve vieja, flaca y torpe y por eso no se atreve a estar con nadie. Juanjo le dice que ya que se ven tan mal los dos, a lo mejor es que están hechos el uno para el otro… Yo esto ni lo comento, es que me parece tan… argg, que mejor sigo.

Trini, al volver a casa, le dice a Nacho que le parece bien que haga cupcakes y que los dé, pero que no la meta a ella en medio. Nacho le explica que lo hizo porque al Abuelo le parecía mal que lo hiciera y que no va a volver a hacer magdalenas. Trini le dice que hay que ser muy hombre para ser uno mismo y que haga lo que quiera.

En esas, llega Charo todo acongojada para explicarle lo que le ha pasado a Manu. Por eso, Trini se pone toda mona y va a ver al Poli Buenorro para pedirle que haga desaparecer la bolsita de marihuana de la comisaría para ayudar a Manu, que es inocente. El poli buenorro le dice que se está jugando la placa, que si le pillan, le caerá un marrón que flipas. Trini se marcha, dejando muy claro que si le importa, le haga el favor.

Después, se reúne con Charo en el karaoke para decirle que Molina no puede hacer nada y le echa un poco la bronca. En ese momento, aparece Juanjo, al que le extraña tanto aspaviento y Charo dice que no piensa lo que hace y que luego le pasa factura a cualquiera y Juanjo aprovecha para machacarla un poquito, por lo que Trini sale en su defensa. Juanjo flipa porque antes Trini le estaba echando la bronca y Charo comenta que había vuelto para recuperar a Juanjo y ha conseguido enfadar a las dos personas que más le importan, aunque Trini le dice que ella no está enfadada.

Trini animando a Charo. Estas dos también son amor.

A Charo, entonces, se le ocurre que Trini le pida ayuda a Elena, pero Trini deja muy claro que ésta ahora es más amiga de Juanjo. Juanjo dice que no es nada suyo, antes de irse, dejando a Trini con una cara un poco rara. Ésta propone ir a ver a Manu en cuanto sepan dónde está y César se sorprende de lo muy afectadas que están. Trini está diciendo que se le coge cariño enseguida, cuando aparece Manu porque le han soltado y los tres le dan la bienvenida.

Cuando se quedan a solas, Manu le dice a Charo que está tonta por haber contado la verdad y ella le dice que el tonto fue él por callársela. Manu apunta que son los dos iguales y que le debe una, abuela. En serio, este chico tiene una puntería, xDD.

Jo, en serio, quiero que se sepa el secreto ya.

Al final, Juanjo está sacando la basura, cuando Elena va a verle y acaban besándose, mientras que Trini y Paula (que están en pleno momento consuelo) escuchan algo en la cocina, donde Rafael y Nacho están haciendo cupcakes. Nacho propone que les ayuden, pero Paula no está de humor y sale a la terraza, donde ve a Carlos… que, al verla, se larga al interior de su casa. Y, por su parte, Trini se vuelve a liar con Molina que, al final, ha sido el que ha arreglado el tema de Manu al robar la marihuana.

Eso ha sido todo por esta semana, el próximo episodio pinta interesante porque parece que, al final, le van a contar lo de Manu a Juanjo. De hecho, se ve una escena donde Juanjo está siendo desagradable con Trini y Manu acude a defenderla con puñetazo incluido. OMG. Además, parece que van a recuperar el Jeco/María José y eso es guay =D

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